Deja de jugar con fuego: los préstamos socio-sociedad

Hay un juego peligroso al que muchas empresas juegan con Hacienda: las disposiciones de dinero a socios sin una documentación clara ni plazos definidos de devolución.

Sí, esos «préstamos» que en realidad son una salida de dinero de la empresa y que, por falta de papeles, terminan costando un dineral en impuestos y sanciones.

¿Te suena? Es probable que sí, porque en muchas empresas familiares este es el pan de cada día.

Pero resulta que Hacienda no quiere tragarse lo que considera un sapo.

Ellos no ven un préstamo, ven un rendimiento de capital mobiliario que se perpetúa en el tiempo, un ingreso que debería estar tributando el socio en su Renta.

Y no se andan con rodeos.

Las sentencias recientes del TSJ de Asturias, y otras de Cataluña y Valencia, van por ese camino: si no puedes demostrar de manera clara que esa retirada de dinero es un préstamo legítimo, te van a crujir. No basta con que esté anotado en la contabilidad.

Si no tienes un contrato, plazos claros, intereses pactados y pruebas de devolución, estás jugando con fuego.

¿Qué hacer entonces …? Pues dejar de lado la improvisación.

Documenta cada operación con los socios. Pacta plazos razonables y asegúrate de que la sociedad cuente con la capacidad económica para devolver esos fondos. Y sobre todo, contabiliza adecuadamente.

Si quieres evitar que la Administración recalifique esos movimientos como dividendos encubiertos y te imponga sanciones, esto no es negociable.

No sigas apostando por la informalidad en las operaciones financieras con tu socios o con tu sociedad, o estarás pidiendo a gritos un problema que no quieres tener.

Y recuerda:

Estos consejos no van contigo si eres político.

Tampoco si eres hermano del Presidente.

Y si tienes el estatus «Puigdemont», haz lo que te salga de tus zonas erógenas .

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