¿Quién dejó escapar al Jaguar?
¿Nos estamos volviendo muy tontos o qué pasa?
Y algo extraño parece estar ocurriendo con los logos.
Y Jaguar se ha unido al movimiento.

Antes, cuando decías «Jaguar», pensabas en garra, elegancia, poder.
El rugido de un motor.
El salto de un depredador.
¿Y ahora?
Parece que estamos viendo el cartel de una pasarela de moda futurista.
Colores chillones.
Frases modernillas.
¿Dónde ha quedado el felino salvaje?
¿Será este el futuro del lujo?
Un futuro donde el logo tiene más flow de TikTok que ADN automovilístico.
Quizá es para atraer a los famosos wooks. Yo que sé.
O quizás simplemente Jaguar perdió el rumbo en la jungla.
Porque vamos, un coche con ese precio y ese linaje…
Para mí esto es un claro ejemplo de cómo devaluar una marca.
Invertir en cambios de imagen no siempre genera retorno.
Y cuando lo hace, no es porque «se vea bonito».
La esencia vale más que el envoltorio.
Y Jaguar, por favor, trae de vuelta al felino.